domingo, 17 de mayo de 2015

Para lo que escribo.

Como la nariz pegadita a la almohada, así sin respirar, pero sacando todo.
Las uñas queriendo rasgar, cualquier cosa, la ropa, la piel, lo cabellos, ese malestar; Pueden ser sinónimos de lo que significa.
Para evitar sumarle arrugas al cansado ceño; Para eso escribo, para no volverme loca.

Porque el papel de mi cuaderno conoce más de mí, que yo misma.
Y el apretujado lápiz hasta ya me tiene cariño.
Porque el pasado se dibuja en palabras, que al leerlas son como un soplo de picardía al recordar los pequeños pasos que apenas di.


- Post del 2014.

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