Qué te sufro, hombre, qué te sufro.
No hace falta decirlo, la sabes bien.
Que estés o no estés, es casi lo mismo.
Qué te sufro, hombre...
Y cuán ausente eres, no puedo comparar.
La falta de ti, tan inmensa es, tan hiriente.
¿Sabes lo que eres? ¿Cuán valioso ante mis ojos?
Deberías echar un vistazo a este interior que tengo.
Qué te añoro, qué te sufro.
¿Debe ser así de contradictorio?
¡A quién le importa! Es lo que es.
Mi alma tan tuya, y tú tan de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario