domingo, 25 de noviembre de 2012

A solas conmigo.

¿Quién más me puede conocer, si no yo?
¡Te conozco! Me pueden decir por ahí... Pero no.

¿Quién más me puede entender, si no yo?
Analizar cada detalle, examinar durante las noches y darme cuenta que sola no estoy, estoy conmigo.

¿Quién más me puede creer, si no yo?
Y creer que lo que hago es correcto, inventar que no soy la culpable.

¿Quién más me puede corregir, si no yo?
Darme cuenta que estoy haciendo daño, y reconocer que el causante no es nadie más, si no yo.

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