domingo, 26 de agosto de 2012

El agua de mi adentro.

Y aún cuando trato de ser la más fuerte, desfallezco
y es que no es muy saludable mentir
fingir que todo me parece perfecto
y que no hay razón aparente para sufrir.

Y aún cuando cuando trato de ser la más fuerte,
me quiebro...
Sin que el sol haya parado de brillar,
solo mis ojos se nublan, quedo ciega...
O bueno, las lagrimas no me dejan mirar.

Y que de tantas sonrisas rodeada,
la mía se opaca cada vez más
Es imposible obviar la envida
hacia aquellas que princesas son.

Vivo deseando lo imposible
que no sea él quien me haya dado mi luz
Vivir tan inconforme, tan susceptible
a quedarme así, no encontrar el fin
Que las marcas no se borren de mis ojos,
de mis labios, de mis mejillas, de mi ser
que el futuro se me torne incierto
todo por esa oscuridad del ayer.

No mirar con amor al más guapo,
ver villano al que te ha de proteger,
y nada peor que tener este candado,
que amarra los grifos de lo que ha de yacer,
como manantial de brillo, de infancia, de fe.




No hay comentarios:

Publicar un comentario